Tuesday, 1 March 2011

3. Presentaciones


Tardé un par de días en empezar a conocer a mis nuevos “flatmates”, no me crucé con ninguno hasta el tercer día; el primero fue Daniel, un tipo peculiar que intuyo deportista en sus ratos libres y que últimamente tiene como costumbre dejar la puerta de su habitación abierta de par en par durante el día. Me imagino que le gusta que la gente lo salude, a mi me recuerda al fragmento de Penny Lane que dice “All The People That Come & Go Stop & Say Hello”, yo ya he empezado a hacerlo.
Esa misma noche recibí un correo de bienvenida por parte de los propietarios del edificio de estudiantes invitándome cordialmente a realizar el pago restante de la habitación lo antes posible; la carta la recogió del buzón otra de mis compañeras de piso, con la que más ratos he pasado hablando en la cocina a día de hoy, de nombre Cory y de cabello rojo con trazos azules.
Me faltaban 2 más por conocer, el penúltimo en cuestión es un estudiante inglés que según me comentó proviene de descendencia directa Jamaicana, es un tipo simpático con el que coincido a menudo en la cocina persiguiendo el mismo fin que el mio: hacerse con una cerveza para acompañar la noche. Pese a nuestras pláticas casuales hasta ahora caigo en cuenta que a la hora de presentarnos pasamos del “Nice to meet you” al “What are you studying ?” omitiendo por completo la base de las presentaciones y a día de hoy entiendo que ninguno de los dos conoce al otro por su nombre. Así que a partir de este momento en honor a la procedencia de sus padres me referiré a el en este blog como Mr Marley Jr.
Finalmente y para terminar con las presentaciones aburridas paso a relatar como conocí a la ultima de mis compañeras de vivienda. Entenderé perfectamente si dejan de leer esto, yo también estoy empezando a dar cabezadas, así que no habrá rencores. Solo apunto que nunca antes había conseguido sacar a toda la gente de un edificio entero a la hora de conocer a alguien.
Para ello situémonos en el tiempo; serían las 2 de la tarde de un sábado,  el ligero mareo matutino después de una noche agitada en la discoteca más cercana me creó la urgente necesidad de meterme en la ducha como primera medida para combatir la resaca.
Logré desperezarme y presionar el botón de “Play” y tras ajustar el volumen para escuchar la música desde el baño de mi habitación me deje envolver por mi catarata improvisada de agua caliente.  Recuerdo que en ese momento sonaba “Honey White” de Morphine, cerré los ojos concentrándome en el sonido del saxofón y pasados unos minutos algo en aquella melodía comenzó a sonar diferente a como lo recordaba en mi mente. Un instrumento más se había unido a la canción, hizo una entrada suave pero en poco tiempo aumentó su volumen a la décima potencia, dejando a la banda en un tercer plano. Cuando porfin comprendí la situación ,se apoderó de mi el mayor ataque de risa que recuerdo en los últimos años, la teoría del nuevo instrumento de la canción se vino abajo y cobró fuerza la del despertador de edificios convertido en alarma de incendios que habia sido activada por el vapor caliente que emanaba de la ducha.
Tardé casi un minuto en combatir mi ataque de alegría efusiva involuntaria y en salir empapando mi camino de la ducha a la cama (llevaba años sin llorar de la risa y esta vez no pude evitarlo, la sitauación en la que estaba envuelto era demasiado cómica); el barullo que intuía mas allá de mis cuatro paredes me llevaron a buscar el pantalón del día anterior y salir al pasillo esperando dar explicaciones. Allí fuera había dos chicas que parecían hermanas y que yo no había visto jamás; me dirigí a ellas a sabiendas que una de ellas era otra de mis nuevas vecinas y les comenté a grandes rasgos lo que había ocurrido. Cuando el sonido intenso de la alarma por fin cesó yo ya estaba de vuelta en mi cama secándome las lagrimas después de escuchar pasos y pasos de gente bajando las escaleras para ponerse a salvo de un incendio inexistente. Espero que se hubieran fumado un cigarrito en mi honor, no se me ocurrió bajar a comprobarlo.
Después de la tempestad llegó la calma y pasados unos 10 minutos me acerqué a la cocina en busca de agua fría, en vez de eso me encontré con las presuntas hermanas haciéndose una limpieza bucal reciproca sin despegar los labios. Cuando me vieron entrar fue como si mágicamente se hubieran convertido en estatuas, conservando su postura de amor me perseguían únicamente con la mirada; abrí la nevera, me hice con la botella de agua y les dediqué una sonrisa antes de volver a mi habitación a preguntarme que más me depararía aquel día.








1 comment:

  1. Aja, como no, este dia si me lo comentaste con el fino detalle de la coqueteria y fueen verdad muy jocoso, tanto asi, que para mi oirte describir la situacion era bastante divertido...
    Debo inferir que en la ultima conversacion entablada, al parecer afirmaste tener un capitulo especial solo para mi, donde debes incluir la proxima melodia, que en su debido momento contendra una letra apropiada, al solo escucharte con la guitarra en verdad me hiciste estremecer, te felicito por ser tan profesional en cada proyecto.

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